El guerrero águila azteca

Nombre: Guerrero Azteca
Lugar: Centroamérica
Época: Edad Moderna
Arma favorita: Cerbatana
Características: Portaban un yelmo esculpido en madera
El guerrero águila azteca eran guerreros de élite que componían el ejército azteca. Su nombre deriva del vocablo náhualt cuāuhpilli, que quiere decir “noble águila”, por lo que se les reconocía por las plumas que decoraban su atuendo.

Fueron los guerreros más letales de los aztecas y los más peligrosos enemigos a los que tuvieron que enfrentarse los conquistadores españoles en Centroamérica. También se los conoce como Orden Mexicana del Águila y Orden Águila Azteca.

Hoy día, todavía son recordados por su fiereza en la batalla y, sobretodo, por los sanguinarios sacrificios humanos con los que complacían a sus dioses.

Los aztecas

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Los aztecas eran uno de los pueblos que habitaban Mesoamérica entre los siglos VIII a XV, el período llamado Posclásico Tardío.

Su capital era la ciudad de México-Tenochtitlán, cuyo origen se encuentra en el pacto militar conocido como Triple Alianza que unió a las tres fuerzas mesoamericanas más importantes de ese momento: los mexicas de Tenochtitlán, los acolhua de Texcoco, y la ciudad de Tlacopan.

Antes de ocupar Tenochtitlán en el año 1325, los aztecas habían habitado en Chapultepec, de donde fueron expulsados por una alianza de sus enemigos.

Los mexicas o aztecas se impusieron a sus aliados extendiéndose hasta el Pacífico y llegando incluso al golfo de México.

Su inmensa riqueza y poder derivó de un fuerte sistema de impuestos que hizo que Tenochtitlán fuera la próspera y rica ciudad-estado que encontraron los españoles cuando llegaron a la zona.

La influencia de los aztecas fue tanta que su lengua, el náhualt, se convirtió en la lengua común de buena parte de Mesoamérica.

Los aztecas eran gobernados por el tlatoani, una especie de rey escogido por los representantes de los veinte clanes existentes y que se rodeaba de asesores que le ayudaban a tomar decisiones importantes.

Entre otros funcionarios, los cuales eran elegidos por la nobleza, destacan el Tlacochcálcatl y el Tlacatécatl, los jefes del ejército azteca.

El final del Imperio Azteca llegó con la conquista de México-Tenochtitlán por parte de los españoles en el año 1521, con quienes colaboraron también pueblos indígenas enemigos de los aztecas que vieron el momento para acabar con ellos definitivamente.

La instrucción del guerrero águila

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Desde el momento del nacimiento, se imbuía en el niño el carácter y su destino como guerrero. Nada más salir del vientre de su madre se ponían un escudo y una flecha en cada una de las manos del recién nacido.

Tras la ceremonia en la que se cortaba el cordón umbilical, ambos objetos eran enterrados por un prestigioso guerrero en un campo de batalla, simbolizando así la presencia de un nuevo guerrero.

En la sociedad azteca, fuertemente jerarquizada, cualquiera podía pasar a formar parte del ejército de guerreros águila, incluso aquellos sectores más bajos, excepto los esclavos.

Por regla general, todos los niños aztecas eran instruidos en el arte de la guerra y el manejo de las armas pero era a partir de los 14 años cuando sólo los más preparados pasaban a la escuela a modo de primigenia orden mexicana de guerreros.

Existían dos tipos de escuelas para jóvenes en la sociedad azteca. Los hijos de la clase media y baja acudían a la telpochcalli.

Allí pasaban por un entrenamiento muy duro consistente en baños de agua helada, comidas frugales y el estudio de cantares y gestas.

Además de aprender a manejar armas, también realizaban otro tipo de trabajos relacionados con la construcción y la agricultura, donde aprendían a soportar el cansancio físico y aumentaban la resistencia del cuerpo.

Los castigos eran muy duros: por ejemplo, si un alumno era sorprendido en estado de embriaguez, se le penalizaba con la muerte.

Los chicos permanecían en la telpochcalli hasta que alcanzaban edad para casarse.

Los hijos de los nobles iban a la calmécac. En estas escuelas, los chicos eran preparados para realizar alguna de las funciones principales en la sociedad azteca: sacerdote, guerrero, juez o cualquier otro tipo de funcionario.

La educación que recibían era muy variada y se enfocaba al futuro al que aspirara el alumno.

Se cree que ingresaban a una edad comprendida entre los 7 y los 15 años y  el ritual de ingreso consistía en herir al niño para que comenzara a acostumbrarse al dolor .

Su vida allí eran tan austera, dura y sacrificada como la de los jóvenes que acudían a la telpochcalli.

Cuando se consideraba que un joven estaba preparado para formar parte del ejército azteca, éste debía capturar a su primer prisionero a modo de rito de paso para demostrar así que ya se había convertido en un guerrero. En el caso de que muriera en el proceso, se consideraba una muerte honorable.

Las armas del guerrero águila

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Los guerreros águila se especializaban en el manejo de varias armas.

  • Atlatl: se trata de un propulsor que permite lanzar armas arrojadizas llamadas tlacochtli, una especie de lanzas de casi dos metros fabricadas en obsidiana, bronce o huesos. Es un arma muy antigua; los primeros hallazgos se remontan al Paleolítico Superior. Su nombre significa “brazo extendido” en lengua náhuatl ya que actuaba como una prolongación del mismo. Poco a poco, los pueblos mesoamericanos lo fueron sustituyendo tras la aparición del arco pero los aztecas lo siguieron usando hasta la llegada de los españoles.
  • Arco: recibía el nombre de Tlahhuītōlli. Se fabricaba con la madera del árbol de tepozán, una especie endémica mexicana, y a modo de tensor se usaban tendones de animales. Las flechas se decoraban con plumas de pavo o pato y en ocasiones, podían tener la punta envenenada.
  • Macuahuitl: era la espada azteca. Estaba fabricada con una pieza de madera a la que se incrustaban piezas de obsidiana o pedernal. Algunos documentos de la época afirman que estaban tan afiladas que podían decapitar incluso a un caballo.

 

  • Tēmātlatl: era una honda fabricada con fibras de ágave, un tipo de planta muy parecida al aloe vera. Como proyectiles se usaban piedras o bolas de barro con trozos de piedra u obsidiana en su interior.

 

  • Cerbatana: se le llamaba Consistía en una pieza de madera hueca a través de la cual se lanzaban dardos de madera decorados con algodón. Normalmente las puntas se untaban con veneno.

El atuendo del guerrero águila

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Los guerreros águila llevaban un yelmo esculpido en madera, normalmente de caoba, que representaba un animal (jaguares, monos, coyotes, pumas, aves…) o incluso dioses aztecas.

Este modelo de casco protegía la cabeza del guerrero hasta la línea de la mandíbula y le permitía la visión a través del agujero que representaba la boca del animal.

 La decoración de este yelmo dependía del rango militar del guerrero.  

Llevaban una túnica llamada tlahuiztli, una prenda exclusiva de los guerreros que servía para identificar no solamente el rango militar sino también sus logros, alianzas o estado social.

Podía confeccionarse con cuero, piel o algodón y protegía el torso y las extremidades.

Por encima del tlahuiztli, solían cubrirse con una prenda de uso versátil que podían llevar a modo de capa, delantal o manto atado sobre un hombro.

Las armaduras de los guerreros águila solían ser de algodón acolchado remojado en salmuera. El objetivo de esto era hacer que la sal se cristalizara dentro de las fibras del algodón. De esta manera, estas armaduras llevaban ser increíblemente resistentes ante cortes y golpes.

Completando la protección, portaban escudos fabricados en madera, caña de maíz, oro o plumas trenzadas.

Por último, los guerreros águila llevan a las espaldas las pāmitl, enseñas militares cuyo diseño estaba hecho para poder verse a distancia y que vienen a ser parecidas a una bandera o un estandarte.

Los dioses de los guerreros aztecas

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El patrón de la guerra para los aztecas era Huitzilopochtli, quien también regía el fuego y el sol. Además, estaba considerado el protector y guía de los aztecas, y por tanto, su divinidad principal.

El significado de su nombre es Colibrí Zurdo o Colibrí del Sur.

La primera hazaña guerrera de Huitzilopochtli fue matar a la mayoría de sus 400 hermanos nada más salir del vientre de Coatlicue, la Madre Tierra, ya que querían acabar con él.

Coatlicue había quedado embarazada por el roce de unas plumas y sus hijos lo consideraron una deshonra, de ahí que quisieran matarla tanto a ella como al hijo engendrado de esa forma. En honor a Huitzilopochtli, en Tenochtitlan se sacrificaban guerreros enemigos que habían sido hechos prisioneros.

También se le ofrendaban amarantos mezclados con miel a los que se daban formas relacionadas con este dios; por este motivo, los amarantos fueron prohibidos por los conquistadores españoles.

Tezcatlipoca era otro dios de los guerreros. Era también protector de los esclavos, regente de gobernantes y hechiceros y dominador de la noche y la muerte.

Además, se le consideraba generador de conflictos, tentaciones y cambios por lo que podía dar la vuelta a cualquier situación y otorgar y quitar riquezas a los hombres.

Su nombre quiere decir Espejo Negro que Humea.

Tezcatlipoca exige que se le hagan ofrendas humanas para compensar el daño que le hizo al monstruo de la tierra cuando éste le comió un pie y en venganza, lo extendió para formar con él la superficie terrestre.

El elegido para el sacrificio, siempre un muchacho hermoso sin defectos, era adorado como un dios durante un año, satisfaciendo todas sus necesidades, hasta que llegaba el momento de darle muerte.

Tonatiuh era el dios Sol guerrero de los aztecas, asociado con las águilas. Era el regente del paraíso al que llegaban los guerreros que morían en la batalla, lugar que compartían con aquellos que eran sacrificados en su honor y con las mujeres que morían como consecuencia de su primer parto.

Pedía tributos en forma de sacrificios humanos (necesitaba dos corazones humanos al día para poder vivir) y amenazaba con desaparecer del cielo si los elegidos se negaban a ser ejecutados.

La muerte del guerrero águila

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Perder un guerrero era un motivo de duelo que implicaba todo un proceso sagrado. Durante ochenta días, el tiempo en que los guerreros tardaban en llegar al paraíso, aquellos que le guardaban duelo no se bañaban ni se aseaban.

Las viudas dejaban sueltos sus cabellos y bailaban al ritmo de los tambores. Los hijos portaban consigo una caja con joyas y tapones para los oídos de su padres.

Los guerreros águila eran llevados a su santuario, donde los incineraban y colocaban sus cenizas en la sala principal junto a joyas, objetos de oro y figuras simbólicas.

El quauhcalli, la ‘casa de las águilas’

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El quauhcalli era el cuartel donde se reunían tanto los guerreros águila como los guerreros jaguar, la élite de las tropas aztecas. Estaba situado dentro del recinto ceremonial de la ciudad de Tenochtitlán.

Se cuenta que allí realizaban meditaciones tan profundas que podían llegar a estar dos semanas en cuclillas, sin cambiar de posición, sin comer y sin beber.

Se consideraba que simplemente estaban esperando el momento oportuno para reaccionar y matar de un solo golpe al enemigo. Cierto o no, se estima que los guerreros águila junto con los guerreros jaguar causaron el 80% de las bajas entre los conquistadores españoles.

En este lugar era también donde se reunían el Tlacochcálcatl y el Tlacatécat, los capitanes del ejército azteca. El acceso a su interior se lograba cuando el guerrero águila hacía una gran hazaña y se le colocaban plumas verdes, azules y rojas en los cabellos trenzados junto con una o dos borlas.

Desde ese momento, se le daba todo lo que deseara, obtenía privilegios del rey e incluso podía tener tantas mujeres como pudiera mantener.

Los sacrificios humanos aztecas

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Los aztecas practicaban los sacrificios humanos en un contexto religioso como una forma de apaciguar a sus dioses y mantenerlos contentos y es en ese ámbito cultural como hay que entender estos actos, no como una muestra de salvajismo, sadismo o crueldad gratuita.

Aunque hay autores que niegan esta práctica, lo cierto es que la arqueología ha demostrado la existencia de sacrificios humanos entre los aztecas, más allá del sensacionalismo de algunas crónicas de conquistadores españoles.

La mayor parte de las veces, los sacrificados eran esclavos tomados en la batalla con tal fin y el mismo acto del sacrificio se realizaba dentro de una ceremonia religiosa.

Existían distintos modos de sacrificio; el más conocido es aquel en el que se abre el pecho del sacrificado para extraerle el corazón aún en vida.

Otras técnicas son la decapitación, el lanzamiento desde lo alto del templo, la muerte por flechas, el encierro en una cueva, el ahogamiento, el asamiento y la lucha ritual. No solamente los dioses de la guerra exigían sacrificios humanos.

Sabías que...
Una de las ceremonias de sacrificio más impactantes es aquella en la que anualmente se entregaba la vida de un músico a Tezcatlipoca. Se elegía a un prisionero joven y se le enseñaba a tocar la flauta cerámica durante un año mientras se le procuraban buenos alimentos y ropa lujosa.

Un mes antes del sacrificio, se le casaba con cuatro doncellas que le acompañaban hasta la isla en la que se encontraba el templo.

El músico esclavo subía los escalones del templo mientras rompía las flautas con las que había aprendido a tocar y una vez arriba, era sujetado por las extremidades mientras un sacerdote le abría el pecho con una cuchillo de obsidiana o sílex y le sacaba el corazón antes de decapitarlo.

El corazón se quemaba a modo de ofrenda y la cabeza se exponía en el altar. La sangre se recogía en un recipiente con forma de águila o jaguar y el resto del cuerpo se dejaba caer por las escaleras del templo.

El juego de pelota

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Los sacrificios para Huitzilopochtli contemplaban combates a muerte entre esclavos y el conocido juego de la pelota. Este juego no solamente se practicaba con un significado religioso sino que también se jugaba entre niños o simplemente para divertirse.

En su aspecto religioso, el juego de pelota simbolizaba la lucha de Huitzilopochtli con su hermana la luna para dar lugar al amanecer. Por eso, las canchas de juego se encuentran por debajo del nivel del suelo, simbolizando el Inframundo, el lugar donde viven los dioses.

Los jugadores solamente tenían permitido tocar la pelota con las rodillas, caderas y codos del lado derecho del cuerpo aunque según el momento histórico y la zona, estos detalles podían modificarse.

Se protegían con rodilleras y una especie de cinturones de mimbre.

Los jugadores eran entre dos y cuatro por equipo y el juego en sí era bastante violento, comenzando porque la pelota pesaba casi cuatro kilos y podía ocasionar contusiones a los jugadores si eran golpeados con ella.

La forma de perder puntos era dejar caer la pelota más de dos veces, sacarla fuera de los límites del campo o fallar a la hora de tratar de meterla por el aro de piedra introducido por los mayas y adoptado después por los aztecas.

Se cree que el juego de pelota pudo ser una alternativa a la guerra y que se usaba para resolver conflictos. Esto explicaría por qué los aztecas, dominantes, estables y sin enemigos fuertes, apenas contaban con campos de juego.

En muchos motivos decorativos relativos al juego de pelota aparecen símbolos relacionados con la guerra e incluso se representa a prisioneros.

Los perdedores eran los sacrificados; sus cráneos eran exhibidos al lado del campo y su sangre se ofrendaba a los dioses. Hay quien dice que las cabezas se usaban a modo de pelota pero no hay nada que lo confirme.

El juego de pelota despertaba tantas pasiones que había quien apostaba a sus propios hijos e incluso a sí mismos, convirtiéndose en esclavos si perdían la apuesta.

Otros guerreros de la historia interesantes:

 

Vídeo sobre los guerreros águila azteca

Si te ha gustado toda la información sobre el guerrero águila azteca pero aún tienes ganas de saber más sobre él, te dejamos a continuación un vídeo documental ampliando mucho más la información de este guerrero:

Sobre el autor:

Laura Díaz
Laura Díaz
Licenciada en Historia por la Universidad de Alcalá. Trabajando como guía turística en Alcalá de Henares (Madrid) y como redactora en varias revistas. Mi pasión es la Historia y escribir sobre ella.