Mongoles, los jinetes arqueros de las estepas

Nombre: Mongoles
Lugar: Mongolia
Época: Edad Media
Arma favorita: Arco
Caracteristica: Jinetes con gran agilidad
Los mongoles formaron el segundo imperio más extenso de la Historia.

Sus temibles jinetes arqueros recorrían las estepas sembrando el terror y arrasando con lo que encontraban.

Sin embargo, una vez conquistadas las tierras, respetaban tribus, etnias y religiones siempre y cuando mantuvieran su lealtad al Khan.

Su gran movilidad unida a su estrategia militar hicieron que ampliaran sus territorios con rapidez, aunque poco a poco y tras la muerte de Gengis Khan, la diversidad tribal y cultural que formaba el Imperio Mongol hizo mella en su núcleo, disgregándolo poco a poco.

El Imperio Mongol

El origen del Imperio Mongol, el segundo más extenso de la Historia, se remonta al año 1206, momento en el que Gengis Khan lo instituyó.

Durante su momento de mayor esplendor llegó a abarcar una extensión de más de 30.000.000 km2 y más de 100 millones de habitantes.

Sus territorios comprendían el terreno entre el Danubio y Corea, incluyendo a países como Irak, China y otros países tanto de Asia Menor como de Asia Central.

Una vez constituido su Imperio, Gengis Khan no dudó en atacar a los Imperios del norte de China, arrasando después Asia Central hasta llegar a la Persia oriental para penetrar por último en Rusia y el Cáucaso.

Gengis Khan se ocupó de dotar a su imperio de un compendio de leyes llamado Yassa en los que reunió las tradiciones del pueblo mongol y el modo de gobierno.

Se contemplaba la igualdad entre todos los individuos y sus creencias siempre que fueran nómadas, ya que los mongoles despreciaban a los pueblos sedentarios.

Este mismo código legal tenía normas muy dispares entre sí: una de ellas permitía la tortura mientras que otra, en cambio eximía de impuestos a los médicos.

La Yassa sólo era accesible por el propio Khan y sus consejeros aunque todo el mundo conocía las leyes.

Ante la dificultad de gobernar un gobierno tan extenso en el que había tantos pueblos, religiones y etnias, Gengis Khan determinó que solamente se le debía lealtad a su figura, dando paso así a la libertad de culto.

El sistema empleado para gestionar el Imperio Mongol se basaba en la meritocracia; esto es, los títulos y los cargos se conseguían tras mostrar el valor en la batalla o cuando se demostraba la lealtad hacia el Khan, eliminando así el antiguo sistema de herencia de los cargos de padres a hijos.

El Khan se apoyaba en esta aristocracia local para administrar los territorios pero esto no quería decir que no puedan ser eliminados si así lo consideraba.

La segunda fuerza del Imperio Mongol fue el comercio terrestre, algo que no se dejó de practicar mientras se llevaban a cabo las sucesivas conquistas de territorios.

De hecho, los mercaderes que conseguían los permisos adecuados no solamente podían moverse con libertad desde el Mediterráneo hasta China sino que además, eran protegidos.

Las tropas de los mongoles

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Durante los siglos XII y XII, el ejército mongol fue el mejor del mundo y el más temido debido a su movilidad y sus estrategias.

Las innovaciones que Gengis Khan y sus sucesores fueron introduciendo en el ejército mongol hizo que siempre salieran vencedores a pesar de estar en inferioridad numérica.

 Los soldados se organizaban en grupos múltiplos de 10 : 10 soldados eran un arban, 100 un jaghun, 1.000 un mingghan y 10.000 un tumen.

Cuando se unían varios tumen, se les daba el nombre de hordu, de donde viene el término actual “horda”.

Una de las peculiaridades del ejército mongol que demostró ser práctica y efectiva era que cada líder podía decidir qué estrategia adoptar en cada momento siempre que se acabaran cumpliendo los objetivos que se habían fijado.

Esto permitió hacer pequeñas emboscadas, dividir las tropas para rodear al enemigo, atacar el masa… Lo que cada líder considerara necesario según la ocasión.

Estos líderes se encargaban también de la formación y entrenamiento de los soldados y de los severos castigos para corregir faltas de disciplina.

Si se consideraba que no estaban haciendo bien su trabajo, eran sustituidos. Los altos cargos militares, al igual que los administrativos, se obtenían mediante méritos con excepción de los familiares de Gengis Khan.

Cada líder tenía bajo su mando a soldados de una gran diversidad cultural, religiosa y étnica ya que Gengis Khan prefería romper todos los lazos de cada guerrero para evitar posibles amotinamientos y rebeliones e incluso que entre ellos mismos surgieran conflictos tribales o familiares.

La formación de los guerreros mongoles

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El entrenamiento de los soldados mongoles era constante y multidisciplinar, aunque en realidad se les enseñaba a tirar con el arco desde que eran niños.

Practicaban equitación y arquería pero también estrategias y formaciones lo que les permitía estar siempre preparados tanto para el combate individual como el colectivo.

 La disciplina en estos entrenamientos era bastante dura  y el romperla conllevaba castigos bastante severos.

Se fomentaba tanto la lealtad al Khan como a los propios compañeros, logrando así una gran cohesión entre las tropas.

En caso de que un soldado fuera sorprendido en plena huida, se le ejecutaba al igual que sus nueve compañeros de arban. Si era un general el que escapaba en pleno combate, se le castigaba con el exilio.

La caza, además de ser un entretenimiento y una manera de obtener alimento, servía también para entrenar a las tropas haciendo perseguir, acorralar y finalmente matar a los animales.

Si un animal escapaba o si algún soldado lo mataba antes de recibir la orden de su comandante, era castigado, por lo que una jornada de caza se convertía en un día de adiestramiento.

Las armas de los mongoles

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Los guerreros mongoles portaban armaduras ligeras sobre camisas de seda, a diferencia de los caballeros europeos que llevaban armaduras pesadas que les dificultaba la movilidad.

Además, cuando una flecha alcanzaba a un guerrero mongol,  la punta no rompía la seda sino que ésta la envolvía penetrando en la herida .

Tirando suavemente de la seda, la flecha salía del cuerpo sin demasiada dificultad y sin agravar la herida, como solía ocurrir a soldados de otras civilizaciones.

Los caballos podían considerarse como otro de los aspectos que daban ventaja a los mongoles por delante de otros guerreros, ya que eran animales pequeños, rápidos, resistentes y a los que no se cubría con una armadura.

Además, los mongoles conocían los estribos, inventados por los hunos y desconocidos por el resto del mundo, que les permitía ponerse de pie sobre su montura para disparar con el arco.

Cada jinete tenía tres o cuatro caballos para poder cambiar de uno a otro y no hacer que se cansaran demasiado.

Solían ser yeguas, lo que les permitía alimentarse de su leche si era necesario. En situaciones de necesidad extrema, los mongoles  podían alimentarse de la sangre de sus caballos sin que éstos murieran .

El arma principal de los mongoles era, sin duda, el arco compuesto, superior en efectividad a los arcos occidentales de la época.

Cada soldado llevaba consigo dos arcos, uno para distancias largas y otro para distancias cortas, y varias decenas de flechas con distintos tipos de punta que escogían según la función que fueran a realizar.

Los mongoles fueron grandes arqueros que ni siquiera necesitaban bajar del caballo para lanzar flechas, ya que aprendían a disparar siguiendo el galope del caballo y moviéndose al mismo ritmo que él para no desviar la trayectoria de la flecha.

Los arcos de los mongoles eran ligeros y más pequeños que los que solían usarse en la época. Respecto a la distancia que podían cubrir, una estela del siglo XIII habla de más de 500 metros.

Los mongoles tenían una forma muy concreta de disparar el arco, sosteniendo la cuerda en tensión con el dedo pulgar.

Algunos de ellos llevaban una especie de anillo de jade o ágata para no hacerse daño mientras mantenían la cuerda tensa. También podían usarse pedazos de cuero, hueso o metal para proteger el dedo.

Como arma secundaria, usaban una lanza de 3,5 metros y que entraba en acción cuando los arqueros ya habían eliminado a una buena cantidad de enemigos.

Aparte del arco y la lanza, los soldados mongoles también podían llevar sables, hachas de mano y mazas, aunque evitaban en lo posible el combate cuerpo a cuerpo.

Los jinetes solían tener una cuerda que usar a modo de lazo.

La estrategia del ejército de los mongoles

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Los mongoles evitaban el riesgo y las bajas a toda costa, por lo que eludían el combate cuerpo a cuerpo y prefería usar los arcos para eliminar al enemigo.

Por ello, una de las estrategias que más usaban era fingir una retirada.

Cuando los enemigos se lanzaban a perseguirlos, los soldados mongoles volvían a dar la vuelta y aprovechaban la confusión para rodearlos y lanzar una lluvia de flechas sobre ellos.

 El sonido de los tambores era la señal  indicada para que los mongoles se lanzaran al ataque.

En este empeño en tener el menor número de bajas posibles, los mongoles recopilaban toda la información posible antes de llevar a cabo un ataque.

De esta manera y tras reunirse el Khan con los generales en el kurultai o consejo militar, se decidía exactamente cuántas tropas serían necesarias y la manera más práctica y efectiva de usarlas para conseguir la victoria.

La manera de conseguir esta información estaba basada en la rapidez de los jinetes mongoles para moverse de un sitio a otro y reconocer el terreno, lo que al final produjo una amplia red de caminos y comunicaciones que unida a la superioridad militar y política convirtió al ejército mongol en el mejor de su época.

La guerra psicológica era otra de las tácticas que empleaban Gengis Khan.

Siempre daba la opción a las ciudades de rendirse y pagar un tributo; en el caso de que se negaran, arrasaba con todo dejando vivos tan sólo a los ingenieros, que incorporaba a su séquito, y unos pocos ciudadanos que se encargarían de huir y contar a otros pueblos lo que había ocurrido.

En el caso de que una ciudad aceptara la rendición, los mongoles la respetaban y la protegían.

Si una ciudad rendida decidía rebelarse, era aniquilada e incendiada en su totalidad, respetando solamente a ingenieros, artesanos y artistas.

Sabías que...
Los arqueros mongoles jamás se quedaban sin munición, no solamente porque ellos mismos cargaran con varias decenas de flechas sino porque además, les solían seguir camellos cargados con flechas.

Por ello, eran los primeros en atacar dejando caer una lluvia de flechas sobre los enemigos para acabar con el mayor número de ellos.

Una vez que los enemigos rompían la formación, entraban en acción los lanceros mongoles para terminar con ellos y en caso de que volvieran a reagruparse, los lanceros se retiraban para dejar actuar de nuevo a los arqueros.

Los lanceros, además, solían dejar vías de escape de forma consciente.

Cuando los enemigos acorralados las veían, no dudaban en tratar de escapar por esos huecos, encontrándose con que les esperaba un grupo de jinetes que acabarían con ellos antes de que se dieran cuenta.

Si realmente los enemigos conseguían escapar, los mongoles eran capaces de perseguirlos durante kilómetros hasta acabar con ellos, especialmente si entre ellos había algún jefe.

Los mongoles también eran expertos en asediar ciudades, especialmente mediante el uso de catapultas y otras máquinas de asedio que trasladaban por piezas y montaban después en el lugar convenido.

Ésta es la razón por la que jamás mataban a los ingenieros de las ciudades que arrasaban y los incorporaban a sus filas; además de ser de ayuda para estos casos, podrían aprender nuevas técnicas de otros pueblos.

Durante los asedios, los mongoles usaban a los kharash,  habitantes de la zona que eran usados como escudos humanos .

Los guerreros mongoles usaban también tácticas engañosas para confundir al enemigo.

Creaban jinetes falsos aprovechando la circunstancia de que cada mongol tenía varios caballos, dando la impresión de ser más numerosos de lo que en realidad eran.

Con este mismo objetivo, arrastraban ramas por el suelo para levantar una gran polvareda en el horizonte, encendían muchas antorchas o montaban tiendas de campaña de más.

Sin embargo, los mongoles no eran invencibles y había dos obstáculos casi insalvables para ellos:

  • El primero de ellos eran los castillos, frente a los cuales las tácticas de asedio de los mongoles no funcionaban ya que las fortificaciones en Asia no eran tan fuertes y complejas como en Europa.
  • El segundo obstáculo era la existencia de mar, pantanos, bosques o selvas, ya que los mongoles estaban acostumbrados a moverse por la estepa. Sin embargo, esto no quería decir que fueran a detenerlos por completo ya que en realidad, eran bastante flexibles y móviles y podían llegar a salvar un terreno distinto al suyo.

Decadencia del Imperio Mongol

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Tras la muerte de Gengis Khan en 1227, el Imperio Mongol continuó expandiéndose gracias a sus sucesores.

Sin embargo, con el tiempo, el imperio comenzó a disgregarse por varios factores. Uno de ellos fue la división en pequeños kanatos que fueron independizándose poco a poco.

Esto se debió a la debilitada estructura tribal que sólo se había mantenido fuerte en vida de Genghis Khan.

Al morir éste, la cohesión comenzó a perderse al tiempo que las distintas tribus se iban separando del Imperio Mongol.

Además, también  habitantes de la zona que eran usados como escudos humanos  que hicieron que los mongoles no pudieran atender todos sus frentes y se vieran obligados a abandonar Occidente, mermando su poder.

Otro motivo que afectó al poder mongol fue la asimilación de los pueblos que iban conquistando, algo inevitable a pesar de la naturaleza nómada de los mongoles.

Además, esta misma característica hizo que cada vez tuvieran menos efectivos militares, ya que cuanto más se alejaban de sus ciudades de origen, más difícil era conseguir nuevos soldados.

Su estrategias militares, aunque efectiva, fueron quedando obsoletas poco a poco, especialmente cuando se enfrentaban a terrenos extraños en los que no podían hacer uso de la ventaja que les daba su pericia en equitación.

Por último, la llegada de la pólvora acabó por dejar a los mongoles en situación de inferioridad ya que las tropas de caballería dejaron de ser la táctica principal.
 
 
Otros guerreros que han marcado en la historia de la humanidad:

 

Documental sobre los mongoles

Si quieres aprender más sobre los mongoloes y su participación en la humanidad, no dudes en mirar el vídeo de más abajo donde podrás ampliar mucho más la información sobre estos grandes guerreros:
 

Sobre el autor:

Laura Díaz
Laura Díaz
Licenciada en Historia por la Universidad de Alcalá. Trabajando como guía turística en Alcalá de Henares (Madrid) y como redactora en varias revistas. Mi pasión es la Historia y escribir sobre ella.