Guerreros que han cambiado la historia

La experiencia del ser humano en este planeta está marcada por dos tipos de factores, los externos, causados por el resto de la naturaleza, y los internos, creados por nosotros mismos.

Por supuesto, son muchos, pero hay uno que en especial ha creado, destruido y guiado a las civilizaciones: la guerra.

Pocas actividades humanas tienen tanta influencia sobre nuestro devenir como la guerra.

Incluso antes de que evolucionásemos en nuestra actual especie, los antepasados homínidos ya guerreaban, y sus luchas decidieron quienes morían y quienes sobrevivían a sus conflictos. Los que ahora vivimos, somos descendientes de los vencedores.

Ahora bien, las guerras no se ganan por sí solas, ni se deciden por el albedrío de las casualidades.

No, alguien tiene que ganarlas, y alguien tiene que perderlas. Así es la historia, así es la vida. La guerra y sus guerreros han definido el mundo moderno. Nuestra cultura, nuestra civilización es el resultado de miles de años de conflicto.

Somos hijos de los hoplitas que lucharon en Maratón, de los legionarios de Actium y Alesia.

Descendemos de los mamelucos y de los caballeros templarios, enfrentados en las Cruzadas. Somos nietos de Ramsés II, de Aquiles y de Alejandro Magno. Llevamos la sangre de Cortés, Cuauhtémoc y Genghis Khan.

Son decenas de nombres los que encontrarás en estas páginas. Nombres que evocan grandes batallas, victorias y derrotas que marcaron el curso de la historia, que decidieron el destino. Aquellos líderes cuyas hazañas contaron los juglares, cuyas conquistas ilustraron los murales, los códices, tendrán su lugar en este panteón de los guerreros.

La civilización nace a manos del guerrero

El estudio de la historia es inevitable sin los guerreros que decidieron el pasado.

No se puede imaginar el nacimiento de las primeras civilizaciones sin  Asurbanipal y Nabucodonosor.

No habría Egipto sin pirámides, pero tampoco sin guerreros.

Qué habría sido del mundo si Alejandro de Macedonia no destruye a Darío y su imperio.

Qué habría sido del mundo si el mismo Alejandro Magno sobrevive a su temprana e inesperada muerte. El hijo de Filipo conquistó media Asia en diez años, llegando más lejos que ningún otro guerrero hasta entonces. Sólo la enfermedad lo detuvo.

Sin salir de Grecia, imagina el futuro de Europa sin la Atenas de Pericles o la Esparta de Leónidas.

Imagina si Jerjes hubiese vencido a los 300 espartanos en las Termópilas.  Y ya que hablamos de las Termópilas no podemos olvidarnos de los míticos inmortales, las tropas de élite persas. Simplemente, el mundo no sería el mismo.

Sin guerreros el mundo sería otro

¿Qué idioma hablaríamos ahora si los 300 hubieran fallado en su misión? La victoria del rey persa hubiese significado el final de la cultura clásica.

La Roma imperial no hubiese llegado, no tendríamos a los gladiadores, no habría acueductos ni circos. Que alguien me diga que idioma hablaríamos si no fuera porque un guerrero espartano detuvo al rey persa.

La Roma monárquica, republicana e imperial nos dejó también una larga lista de guerreros. Aunque no podemos nombrarlos a todos, seguro se incluye a Publio Cornelio Escipión, que por fin pudo con Aníbal, convirtiendo a Roma en una potencia.

De paso, Escipión acabó con los celtíberos y los lusitanos, e Hispania fue la primera provincia romana.

Gaius Julius Caesar conquistó la Galia, duplicando el tamaño del imperio, llevando a Roma a alturas nunca vistas y condicionando de ese modo el futuro de la civilización hispana.

El intrépido Julio César necesitó de sus centuriones para vencer a las tribus galas, pero sus pretorianos no pudieron rescatarlo en los Idus de Marzo.

Nada es para siempre.

A Roma tampoco pudieron salvarla de Atila y sus bárbaros.

No hubo fuerza militar, no hubo guerrero capaz de detener la marea de oriente. La Ciudad Eterna cayó, dejando un vacío de poder que muchos intentaron ocupar, no siempre con éxito. La guerra se impuso, y los guerreros decidieron el futuro de la civilización moderna.

Edad Media

A esa Hispania llegaron los vándalos en su camino a tierras africanas. Detrás vinieron godos ostrogodos y visigodos, tribus germánicas que reunificaron la península bajo el manto de la religión cristiana.

La diócesis española se vio por primera vez como una nación, al tiempo que sus reyes se dividían. Las luchas internas terminaron por invitar al juez foráneo que decidió quedarse durante ocho siglos.

Todo estalló cuando los moros invadieron en el 711, año en que comienza el periodo de los califatos, con sus almenas, aljibes y sus poderosas tropas de asalto, los almogávares.

Estos sarracenos eran tan temibles que fueron luego copiados por los cristianos. Hasta el mismo Cid Campeador les rindió homenaje.

Religión contra religión

La mal llamada Edad Oscura fue un periodo de intensas luchas por el poder. Surgieron los señores feudales, los castillos, los fosos, las armaduras.

Los reinos cristianos se vieron acosados por los musulmanes. En Tours Carlos Martell les puso el límite, y preparó a Europa para liberar Tierra Santa de los hijos de Mahoma.

Ambas creencias tuvieron sus héroes, sus guerreros.

Algunos tuvieron nombres que sólo reflejan esa época. Godofredo de Bouillón, Bohemundo de Tarento, Leonor de Aquitania. Ricardo Corazón de León y Federico Barbarroja llegaron a Jerusalén y se enfrentaron a Saladino, terminando en tablas.

Mientras cristianos y sarracenos intercambiaban puñetazos en Palestina, Genghis Khan arrasaba en Asia y entraba en Europa.

Pero el imperio de los jinetes mongoles apenas sobrevivió a su fundador, y quedó finalmente reducido a China y Mongolia. Eso sí, Genghis Khan dejó suficiente descendencia a su paso por medio mundo.

Finalmente, el Medio Oriente cayó en las manos de una nueva fuerza, los otomanos, que dirigidos por los sultanes y sus guerreros jenízaros conquistarían Anatolia, Arabia, Egipto y trozos de Europa.

Los jenízaros estaban inspirados en otro cuerpo de gran prestigio en el campo de batalla, los mamelucos, que de alguna manera u otra seguían luchando en tiempos de la invasión francesa a Egipto.

La teoría de la guerra

Desde la antigüedad los líderes políticos y militares entendieron que la guerra es una extensión de la política, por otros medios. Un elemento tan importante para la supervivencia de naciones enteras requería un estudio pormenorizado. Surgieron entonces los guerreros-teóricos.

En China, nace quien es probablemente el más celebrado de los estudiosos de la guerraSun-Tzu vivió durante el siglo VI a. de C., y fungió como militar y filósofo.

A él le debemos el celebérrimo Arte de la Guerra, uno de los libros más importantes sobre teoría militar, que aún se estudia en las academias castrenses de todo el mundo.

Por la misma época, el ateniense Teucícides nos dejó otro tratado militar de importancia, incluida la estrategia naval, tan importante para la Grecia Clásica.

En el Renacimiento, Maquiavelo, aunque conocido por sus estudios de política, también publicó un libro sobre estrategia militar, igualmente llamado El Arte de la Guerra.

El mundo moderno, en especial las culturas europeas, debe mucho al general prusiano Carl von Clausewitz, el “Filósofo de la Guerra”.

Entre otras cosas, von Clausewitz puso énfasis en el aspecto psicológico de la guerra, de las distracciones y de la interacción dialéctica entre las partes. No hay guerrero contemporáneo que se precie que no haya leído su “Sobre la Guerra”.

Los guerreros también pierden

Es una obviedad, pero hay algunos guerreros que, aún en la derrota, dejan sus nombres grabados en la historia. Ya hemos mencionado a Aníbal, quien pudo pero no quiso acabar con Roma, y no está solo.

Julio César venció a Vercingétorix en Alesia. A pesar de ser un gran guerrero, el galo no pudo contra la astucia del romano, y sus máquinas.

Espartaco, Arminio y Boudica sufrieron la misma suerte, pero permanecen en el imaginario guerrero como grandes héroes.

En Escocia, el revolucionario William Wallace arrasó por las Highlands durante un par de años, venciendo a ejércitos más poderosos, mejor equipados y entrenados. Sólo la traición pudo con él.

En Mesoamérica, Cuauhtémoc ni Moctezuma, ayudados por sus guerreros águila cayeron antes los arcabuces españoles. Atahualpa fue traicionado por Pizarro. A todos los recordamos aunque su destino fuese la muerte sangrienta.

El mundo cambia, gracias a los guerreros

En 1492, el genovés Cristóbal Colón abrió América a los europeos, y estos se lanzaron como hienas.

España y Portugal fueron los más beneficiados, en una conquista en la que destacaron Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Juan de Grijalva y el mencionado Francisco Pizarro, conquistador del Imperio Inca.

Las ganancias de las nuevas colonias convirtieron a España en la primera gran potencia mundial.

Buena parte de dichos beneficios fueron invertidos en los ejércitos, y algunas de sus unidades, como los Tercios de Flandes, inspiraron terror por toda Europa durante dos siglos.

La hegemonía española duraría el mismo periodo, hasta que los piratas ingleses se hicieron con los mares, y en tierra llegó un artillero corso.

El guerrero como producto de marketing

A pesar de ser de familia italiana, Napoleón Bonaparte llegó a lo más alto del ejército francés.

Sus cualidades como estudiante y buen observador ayudaron a que se convirtiese en el general más joven de la época, con 33 años.

A los 43 ya era emperador, habiendo sembrado de sangre los campos de batalla de toda Europa.

La violencia desatada por la Grand Armé, suscitó la formación de una coalición pocas veces vista, y con el único objetivo de derrotar a Napoleón. Finalmente, el ambicioso corso cayó en la épica batalla de Waterloo.

Pero precisamente el ascenso y caída de Bonaparte hizo ver a los políticos el peligro de permitir a los generales “estrella”. En las democracias que intentaban instalarse en Europa, los militares no tenían cabida. Y el mundo, como siempre, siguió en guerra, y produciendo guerreros.

Napoleón dejaría su eterna huella en la historia moderna.

Über alles

No todos los conflictos bélicos se dan en Europa. hay guerreros formidables en todo el planeta.

Los japoneses, por ejemplo, tienen a sus ninja, agentes mercenarios del nipón feudal.

Con más prestigio contaban los samurái, oficiales nobles y defensores de la antigua tradición militar. Ambos cuerpos fueron aniquilados violentamente por el Emperador Meiji cuando quiso modernizar al país.

También en Asia, encontrábamos a los maoríes, los originales y tatuados habitantes de Nueva Zelanda, que tanto hicieron sufrir a lo colonizadores británicos.

Los maoríes han recuperado buena parte de su cultura y sus tradiciones, entre las que se encuentran las famosas hakas, los rituales de gestos y gritos que preceden la actuación de cualquier grupo. Quién no ha visto las hakas del equipo nacional de Rugby de Nueva Zelanda.

No podemos irnos sin mencionar a los mapuches, el grupo indígena extendido por todo Chile y la Patagonia argentina.

Los mapuches resistieron con valor e inteligencia la colonización española durante décadas. Incluso un siglo después de la conquista, las guerrillas mapuches continuaban asolando los campos y sitiando ciudades españolas.

Guerreros ha habido y guerreros habrá

La guerra es un elemento inherente a la civilización humana. Nos viene de la violencia innata de los seres vivos. Donde hay guerra hay guerreros, y en este artículo hemos querido recordar algunos de los más importantes.

Pero aún nos quedan muchos en el tintero. Harían falta páginas y páginas para contar las aventuras y expediciones de los vikingos, que hasta a la cálida Sevilla llegaron.

La historia moderna de Asia no sería lo mismo sin los cosacos, los grandes jinetes de las planicies. A pesar de que ya luchaban en tiempos de Genghis Khan, a mediados del siglo XX aún se lanzaban contra los tanque nazis.

Y tú, ¿recuerdas a algún guerrero en especial? Seguro que sí.

Ya sea un héroe nacional o un odiado invasor, nuestras vidas siempre han estado influenciadas por los grandes guerreros. Muchos son los que a día de hoy recuerdan a Manfred von Richthoffen, el Barón Rojo, afamado y respetado piloto de la Primera Guerra Mundial.

Sea como sea, los grandes guerreros de la historia han influido en la imaginación popular a lo largo de toda la historia, han inspirado leyendas, películas e influido mucho más de lo que pensamos en nuestra vida y costumbres actuales.

A todos ellos, particularmente a los que lucharon en post de un mundo mejor, está dedicado este blog, el cual esperamos que disfrutes mucho.

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Jesús García
Jesús García
Redactor senior en GuerrerosdelaHistoria. Las vicisitudes de la vida me han llevado por muchos rincones del planeta estudiando sus paisajes, sus gentes y sus emblemáticos fenómenos.