El guerrero jaguar azteca

Nombre: Guerrero Jaguar
Lugar: Centroamérica
Época: Edad Moderna
Arma favorita: macuahuitl
Características: Feroces y temidos en la batalla.

El guerrero jaguar azteca, llamado ocēlōpilli en la lengua náhualt, era el miembro del ejército azteca que servía en el mismo como soldado profesional dentro de sus fuerzas especiales.

Una de sus particularidades reside en que todos los guerreros jaguar pertenecían a la clase baja, los mācēhualtin, a diferencia de lo que ocurría con sus compañeros, los guerreros águila, que pertenecían a la nobleza.

Durante las campañas militares, los guerreros jaguar eran enviados al frente de batalla. Para conseguir este estatus, los guerreros aztecas debían ser capaces de apresar a doce enemigos con vida en dos campañas, es decir, debían capturar a seis en una y seis en la otra.

El origen de los guerreros jaguar azteca

Los guerreros jaguar llevaban el atuendo que representaba este animal ya que creían que, de esta manera, podrían obtener su misma fuerza en la batalla y comportarse como él.

¿Sabías que...
El jaguar representaba a la oscuridad y el águila, a la luz según la mitología azteca.

Los guerreros jaguar se distinguían por la gran velocidad con la que eran capaces de atacar al enemigo además de la valentía y el arrojo que mostraban en la batalla, imitando a los jaguares. En ocasiones, decidieron la victoria de una batalla sin ni siquiera pelear ya que su sola presencia desmoralizaba al enemigo haciéndole huir.

Según el libro “Guerras de Mesomérica”, un guerrero jaguar azteca era capaz de enfrentarse con tres enemigos de forma simultánea y vencerlos.

¿Quiénes fueron los aztecas?

Los aztecas fueron uno de los pueblos que habitaban Mesoamérica entre los siglos VIII a XV d.C., el período conocido como Postclásico Tardío.

La capital de la civilización azteca se encontraba en la ciudad de México-Tenochtitlán.

El origen de los aztecas
Su origen se basa en la Triple Alianza, un pacto militar que unió a los tres grupos mesoamericanos más fuertes de esa época: los mexicas de Tenochtitlán, los acolhua de Texcoco, y la ciudad de Tlacopan.

Los mexicas, que también serán conocidos como aztecas, sobrepasaron a sus aliados y se extendieron hasta el Pacífico llegando incluso al golfo de México. El arte de la guerra azteca fue vital para esto, especialmente los guerreros águilas y jaguares.

Toda su riqueza y poder vino gracias a un fuerte sistema de impuestos y tasas sobre otros pueblos que logró que Tenochtitlán se convirtiera en la próspera y rica ciudad-estado que encontraron los conquistadores españoles cuando llegaron a la zona.

La influencia de los aztecas se extendió de tal manera por Mesoamérica que su lengua, el náhualt, se extendió convirtiéndose en la lengua común de gran parte de ese territorio.

El tlatoani, una especie de rey escogido por los representantes de los veinte clanes existentes, era el gobernador de los aztecas y se rodeaba de varios asesores que le aconsejaban a la hora de tomar decisiones importantes.

El Imperio Azteca llegó a su fin tras la conquista de México-Tenochtitlán por parte de los conquistadores españoles en el año 1521. Otros pueblos indígenas enemigos de los aztecas colaboraron con ellos al ver llegar el momento en el que poder acabar con ellos definitivamente en la guerra azteca.

La instrucción del guerrero jaguar

El destino de un niño azteca estaba marcado por el día de su nacimiento que junto con otra serie de factores hacía que el futuro adulto fuera educado como un sanador, un poeta, alguien dedicado al arte o quizá un guerrero.

Para esto, primero debía superar la primera prueba: un baño en agua fría nada más nacer. Si sobrevivía, se confirmaba que los dioses habían decidido que era apto para la vida.

A la edad de siete años, el niño escogido para ser guerrero entraba a formar parte de la escuela para aprender los rudimentos de la guerra y el trabajo físico. Cada uno de estos niños tenía su propio maestro que le educaría en función de lo que estaba escrito en su destino.

Los niños aztecas
Los niños que estaban destinados a ser guerreros serían instruidos en el ámbito de la guerra y si prosperaban adecuadamente y los dioses le seguían siendo favorables, acabarían formando parte del grandioso ejército azteca de la ciudad de Tenochtitlan. Solamente unos pocos llegarían ser auténticos guerreros jaguar.

Para ser aspirante, tendrían que haber superado satisfactoriamente los estudios superiores impartidos en las escuelas especializadas llamadas calmecac. Además, era obligatorio haber participado al menos en tres campañas de guerra y haber mostrado un gran valor en las mismas.

Las autoridades del barrio de su localidad debían confirmar que el aspirante mostraba una buena conducta y además, que era una persona profundamente concienciada y preocupada por los problemas y avatares de la comunidad en la que vivía.

Una vez superados estos requisitos, los aspirantes a guerrero jaguar abandonaban sus hogares para trasladarse a unas residencias especiales en las que vivirían mientras durara su entrenamiento. Este tiempo podía alargarse hasta cinco años.

En este tiempo, no solamente se dedicaban a un profundo entrenamiento físico y espiritual sino que también estudiaban disciplinas como botánica, lectura, matemáticas, teogonía, astronomía e interpretación de códices. Como vemos, su formación era muy completa y abarcaba mucho más que el ámbito militar.

La formación del guerrero jaguar y también del águila era tan dura que a lo largo de los cinco años que duraba, el número de aspirantes se iba reduciendo

Tras la instrucción, aún quedaban más pruebas que superar: primero debían demostrar sus dotes de mando al frente de una pequeña tropa y después, aplicar los conocimientos adquiridos en beneficio de su comunidad.

Una vez superados estos obstáculos, el guerrero era nombrado guerrero jaguar en una gran ceremonia.

Los privilegios del guerrero jaguar

Además del prestigio que suponía pertenecer a la élite del ejército azteca, los guerreros jaguar disfrutaban de otros privilegios que compensaban la dureza del entrenamiento y la formación que les había llevado hasta el lugar que ahora ocupaban.

Estos privilegios eran:

  • Exención del pago de tributos
  • Permiso para disponer de varias concubinas
  • Autorización para consumir carne humana de forma habitual
  • Permiso para beber octli, una bebida alcohólica, en público
  • Cenas en el Palacio Real

Además, los guerreros jaguar recibían tierras y a pesar de su origen en la clase baja de la sociedad azteca, sus hijos se consideraban nobles.

El equipo del guerrero jaguar

Aunque el guerrero jaguar azteca sabía manejar prácticamente todas las armas, entre su panoplia destacan principalmente el macuahuitlse trataba de la versión azteca de la espada. Se fabricaba a partir de una pieza de madera con piezas incrustadas de obsidiana o pedernal. Algunos escritos de la época nos informan de que estaba tan afilada que se podía decapitar con ella a un caballo.

Se protegían con el chimalli, un escudo fabricado sobre una base de madera y cañas reforzado con maguey y algodón que se decoraba con mosaicos y placas de jade, cuentas de colores, plumas, bronce, plata y oro. Del escudo colgaban tiras de cuero que protegían las piernas del guerrero.

Complementando al escudo, usaban el cuatepoztli, un yelmo de madera, normalmente de caoba, que, en el caso de los guerreros jaguar, simulaba la cabeza de este animal. Este casco protegía la cabeza del guerrero hasta la línea de mandíbula. A través de las fauces abiertas, el guerrero jaguar podía ver.

Además, se vestían con el ichcahuipilli, una especie de armadura parecida al gambesón que llevaban los guerreros en Europa. Se fabricaba con varias capas de algodón trenzado y fibras de maguey y se endurecía con salmuera y otras sustancias.

El guerrero jaguar llevaba esta armadura debajo de la piel del felino con la que se cubría. La piel de jaguar era simbólica, una señal de su estatus dentro del ejército azteca, pero no servía como protección en el campo de batalla.

¿Sabías que...
A pesar de la creencia común, los guerreros de Mesoamérica no combatían prácticamente desnudos

El ichcahuipilli podía compararse al actual chaleco antibalas ya que cubría el torso para proteger al guerrero de las flechas y los proyectiles de los atlatlTambién era efectiva contra las balas y en ocasiones, los conquistadores españoles las usaron para sustiuir a sus pesadas armaduras de hierro, menos cómodas en un ambiente tan húmedo y caluroso.

El quauhcalli, la ‘casa de los jaguares’

En la ciudad de Technotitlan existía un recinto llamado quauhcalli, la casa de los jaguares, que hacía las veces de cuartel general de los soldados de élite de las tropas aztecas, entre los que se encontraban los guerreros jaguar y también los águilas. Se encontraba concretamente dentro del recinto sagrado de la ciudad.

Los guerreros jaguar, al igual que los águila, se entrenaban mediante meditaciones profundas hechas en cuclillas que podían alargarse hasta dos semanas, periodo durante el cual ni comían ni bebían. Este entrenamiento les servía para acechar al enemigo con constancia y paciencia hasta que fuera el momento preciso de atacar.

Gracias a esta práctica, un guerrero podía saltar sobre su contrincante y acabar con su vida de un solo golpe, siendo uno de los guerreros más letales con los que se encontraron los conquistadores españoles al llegar a América.

En este cuartel general se reunían los capitanes del ejército azteca conocidos como el Tlacochcálcatl y el Tlacatécat.

Los sacrificios humanos de los aztecas

Los sacrificios humanos de los aztecas tenían un contexto religioso. Era una forma de apaciguar a sus dioses y mantenerlos contentos.

Algunos especialistas niegan esta práctica pero la verdad es que la arqueología ha demostrado que, en efecto, se llevaron a cabo sacrificios humanos entre los aztecas, dejando a un lado el sensacionalismo de algunas crónicas de conquistadores españoles.

Los sacrificados eran esclavos tomados en la batalla la mayor parte de las veces.  Se los escogía específicamente para ser sacrificados y el mismo acto del sacrificio se realizaba en el contexto de una ceremonia religiosa.

Había distintos modos de sacrificios humanos entre los aztecas. Sin duda, el más conocido es aquel en el que se extrae el corazón aún en vida del pecho abierto del hombre sacrificado.

Otras técnicas eran la lucha ritual, el ahogamiento, el lanzamiento desde lo alto del templo, el asamiento, la muerte por flechas, el encierro en una cueva y la decapitación. No solamente los dioses de la guerra exigían sacrificios humanos sino que también podían hacer otras divinidades.

La muerte del guerrero jaguar

La pérdida de un guerrero era algo que lamentaba toda la ciudad. Por ello, se ponía en marcha todo un proceso sagrado para honrar su memoria.

La muerte del guerrero
El alma del guerrero tardaba ochenta días en llegar al paraíso en el cielo y por eso, en el transcurso de tiempo, aquellos que le guardaban duelo prescindían de cualquier tipo de aseo.

Las esposas que dejaban atrás estos guerreros se dejaban los cabellos sueltos y bailaban siguiendo el ritmo de tambores. Los huérfanos llevaban consigo cajas llenas de joyas y tapones para los oídos de sus padres, los guerreros fallecidos.

El cuerpo del guerrero era llevado al interior del santuario. Allí era incinerado y después, sus cenizas se colocaban en la sala principal custodiadas por figuras simbólicas, joyas y objetos de oro.

Tezcatlipoca, el dios del guerrero jaguar

Además de ser uno de los dioses de la guerra de los aztezas, también era conocido por ser protector de los esclavos, regente de gobernantes y hechiceros y dominador de la noche y la muerte. Esta última acepción lo identificaba directamente con los guerreros jaguar, los guerreros de la oscuridad en contraposición a los guerreros águila, los guerreros de la luz.

Tezcatlipoca era también generador de conflictos, tentaciones y cambios por lo que podía dar la vuelta a cualquier situación y otorgar y quitar riquezas. Por lo tanto, el destino estaba en las manos de este dios que podía poner a prueba a los hombres.

¿Sabías que...
El significado de su nombre es Espejo Negro que Humea ya que portaba un espejo negro cuyo humo era capaz de matar a los enemigos

Esta divinidad exigía ofrendas de hombres para aliviar el daño que le hizo al monstruo de la madre tierra cuando éste le comió un pie y en venganza, lo extendió para formar con él la superficie terrestre.

La persona elegida para ser sacrificada solía ser un muchacho hermoso que no presentara ningún defecto. Antes de su ejecución, era adorado como un dios durante el transcurso de un año en el que se satisfacían todas sus necesidades hasta que llegaba el momento de darle muerte.

El muchacho elegido para ser sacrificado a Tezcatlipoca debía tener los cabellos largos hasta la cintura.

Otros guerreros de la historia interesantes:

 

Vídeo del guerrero Jaguar

Si aún te has quedado con ganas de saber más de este gran guerrero a continuación te dejamos con este documental donde vas a poder ampliar mucha más información: