El Guerrero Maya: guerra y sangre por el poder

Los mayas habitaron buena parte del sureste de México. Fueron una civilización muy desarrollada culturalmente que incluso creó una escritura propia que ha llegado hasta nosotros.

Tenían un carácter fiero y guerrero debido a los constantes enfrentamientos que mantenían unas ciudades con otras debido al control de los recursos para conseguir el poder.

Conocemos muchas de estas batallas gracias a las fuentes escritas que se han conservado.

¿Quiénes fueron los mayas?

Encontramos a los mayas en el sureste del actual México, abarcando los estados de Yucatán, Tabasco, Campeche y Chiapas. Además, también comprendía parte de Belice, Honduras, Guatemala y El Salvador.

El territorio maya estaba formando por aproximadamente cuarenta ciudades que combatían entre ellas para ver quién tenía la supremacía.

De ahí que los mayas fueran una sociedad sumamente guerrera aunque en algunas ocasiones se los presenta con un carácter muy distinto.

Estas ciudades no contaban con una planificación urbana establecida. Se componían de un centro religioso y administrativo en torno al cual se construían las viviendas. Eso sí, las diferentes zonas de la ciudad solían conectarse mediante calzadas.

Las distintas ciudades mayas buscaban el control de los recursos por encima del control del territorio

Las élites pretendían aumentar su influencia mediante el comercio para igualar el poder del rey; de esta manera, se veían obligados a establecer alianzas para intentar mantener esta influencia.

El rey, por tanto, tenía que ser también guerrero y dedicarse a la guerra del mismo modo en que ostentaba el papel de gobernante y sacerdote.

Una buena muestra del carácter guerrero de estos reyes mayas es el hecho de que, tras la guerra, el prestigio del gobernante aumentaba cuantos más prisioneros enemigos lograba llevar a la ciudad.

Sin embargo, no todo era la guerra para los mayas. Este pueblo destaca también por su arte, su característica arquitectura, su escritura totalmente desarrollada y sus aportaciones a las matemáticas, la astronomía y la ecología.

¿Cómo vestía el guerrero maya?

Las armaduras de los guerreros mayas estaban hechas con algodón y que se empapaban con agua en sal para hacerlas más resistentes.

El resultado eran armaduras muy flexibles y que transpiraban muy bien además de ser tan resistentes como el acero de los conquistadores. Se adaptaban a las armas y a la forma de combatir que tenían estos guerreros.

Además de con estas armaduras, se protegían también con espinilleras y cubrebrazos fabricados en cuero. Respecto al calzado, usaban sandalias hechas con fibras vegetales.

Las armaduras de los mayas les permitían no sofocarse en mitad de la batalla debido al clima de la zona

Aquellos guerreros que tenían un rango superior al de los demás se distinguían por sus vistosos y coloridos tocados de plumas.

Llevaban pectorales hechos con caparazones de tortuga, conchas y piedras preciosas. Solían ser bastante corpulentos y aparecen representados cogiendo por el cabello a sus enemigos.

Algunos de ellos se practicaban escarificaciones en el rostro para parecer más fieros y también se perforaban los lóbulos de las orejas y los senos nasales para colocarse pendientes de hueso, obsidiana, pirita, etc.

Sin embargo, no todos los guerreros podían permitirse una armadura; por ello, aquellos que pertenecían a los rangos más inferiores podían cubrirse tan solo con un taparrabos y quizá un ceñidor en torno al vientre para protegerse las partes blandas.

En general todos se pintaban cuanto menos el rostro con pinturas de guerra de color negro y rojo sobretodo y se recogían los cabellos en la parte superior para que no les estorbara durante el combate.

El color rojo y negro de las pinturas de guerra simbolizaba el recorrido del sol en el cielo

Los rangos en el ejército maya

Por lo general, los hombres que combatían en el ejército maya eran en su mayoría nobles ya que eran los únicos que se podían costear el equipo. Además, también habían recibido un mejor adiestramiento militar.

  • Nácom: era el militar que ostentaba el rango más alto. Solía ser elegido entre los mejores guerreros y conservaba su puesto durante tres años. Por supuesto, era él quien se encargaba de comandar a las tropas y además, también había la función de sacerdote para el resto de guerreros. Cuando el nácom moría o era capturado, la guerra se daba por terminada.
  • Batab: este guerrero era el segundo al mando y estaba codo con codo con el nácom. Era el encargado de recibir las órdenes que daba éste y de transmitirlas al resto de guerreros.
  • Holcattes: eran los guerreros más valientes de entre las tropas de los mayas. Se les distinguía porque se pintaban de negro tanto la cara como el resto del cuerpo. Además, peinaban sus cabellos de forma que infundaran auténtico terror en sus enemigos.
  • Mercenarios: los mercenarios del ejército maya solían ser de origen mexicano y luchaban junto a aquel que les pagara más y mejor.

Los mayas y la guerra

Los mayas iban a la guerra cuando lo permitía la estación del año y siempre que estuvieran fuera del tiempo de la cosecha.

Además, también estaban condicionados por la complicada geografía de su región. Por esto, solían tener senderos ya trazados con anterioridad, los llamados sacbeob.

Sin embargo, tenían otra opción: atacar por los ríos o por el mar. Toda la región, desde el golfo de México hasta el golfo de Honduras pasando por la península de Yucatán, disponía de una extensa red de navegación comercial costera y fluvial que también se podía aprovechar para la guerra.

De hecho, en Chichén Itzá se encuentran evidencias de auténticas batallas libradas en el agua.

Hay una escena en la que se representa a los guerreros desembarcando, atacando un poblado y llevándose a los prisioneros. Estos están representados sin ropa y con las manos atadas, humillados ante sus captores.

Otra escena muy curiosa muestra incluso tiburones y manta rayas alrededor de los cuales se desarrolla el conflicto. Los guerreros que participan en esta batalla tienen los cabellos teñidos de color amarillo y adornados con cuentas de jade.

Las distintas unidades de combate se comunicaban mediante los estandarte o ok’ pakal. 

Estos estandartes se usaban para ordenar la retirada, el ataque y la reorganización de las tropas así como para transmitir algunas órdenes sencillas. Tenían formas y colores variados y mostraban el emblema del gobernante.

Además, se decoraban con plumas de vistosos colores, tiras de papel y pieles de animales teñidas. Esto servía para que siempre fueran visibles durante los combates en el campo de batalla.

Una vez que terminaba la batalla, se llevaba a uno de los prisioneros hasta la piedra de sacrificios y se le extraía el corazón. Por lo general, la mayoría de los cautivos acababan siendo ejecutados pero hay constancia de que en ocasiones, se permitió seguir con vida a algunos reyes enemigos previa humillación en una ceremonia pública llamada na’waj.

Las armas de los mayas

Los mayas usaban diversos materiales para la fabricación de sus armas: piedra, madera, obsidiana y pedernal.

Las armas más comunes eran la lanza con punta bifacial de obsidiana y las hachas de piedra y obsidiana que se conocían con el nombre de b’aj aunque podían variar en formas y tamaños.

Pero también usaban otras armas:

  • Jul: armas arrojadizas como hondas, jabalinas o cerbatanas.
  • Jatz’om: se trataba de lanzadardos introducidos en la cultura maya por el contacto con el centro de México donde recibían el nombre de atlatl. Era un palo de medio metro de largo en cuya punta se insertaba un dardo o una jabalina.
  • Arco y flechas: se cree que estas armas fueron introducidas por los mercenarios mexicanos durante el período Posclásico (900 – 1521 d.C.). Antes de esa época, solamente se utilizaba para la caza.
  • Espada: los mayas comenzaron a usar espadas de dos manos tras su contacto con los españoles. Eso sí, no estaban fabricadas en hierro sino en madera a la que se insertaban hojas de obsidiana afiladas.
¿Sabías que...
Los mayas usaban avisperos para lanzarlos y dispersar al enemigo

A modo de defensa, los guerreros mayas se protegían por escudos que podían ser largos y flexibles o redondos y rígidos, de menor tamaño.

La Serpiente Emplumada

De entre todas las deidades que eran veneradas por los mayas, aquellas identificadas con la serpiente emplumada son las que parecen estar relacionadas con el ámbito de la guerra.

Fue especialmente venerada durante el período Post Clásico. En Yucatán se la conocía con el nombre de Kukulkan y descendía de la Serpiente de la Guerra llamada Waxaklahun Ubah Kan del período Clásico.

El culto a la Serpiente Emplumada tuvo muchas influencias del culto a Quetzalcoalt de los aztecas

En la escalinata del templo principal de Chichén Itzá se puede observar que las sombras dibujan la forma de una serpiente en las escaleras durante los equinoccios de primavera y otoño.

Según la mitología maya, Kukulkan en origen era un hombre que llegó desde el oeste y que posteriormente se convirtió en un dios. Fundó la civilización y además era un caudillo militar y conquistador; de ahí su asociación con la guerra.

Estaba asociado al viento y también era una divinidad creadora. Era un dios-trueno que vivía en el cielo, quizá porque en esas latitudes las nubes al mediodía adquieren formas serpenteantes en el cielo junto al sol.

Era también un dios de los elementos: podía caminar sobre las aguas y manejaba antorchas de fuego. Es el dios de los cultivos, ya que aparece sembrando maíz, y además es el arquetipo del héroe que viaja realizando hazañas por el mundo.

La escritura maya y la guerra

Los mayas registraron su historia y sus rituales en libros en forma de biombo de los cuales solamente han llegado hasta nosotros tres. Además, hay inscripciones en objetos de cerámica y también en varias estelas.

Tatiana Proskouriakoff y Heinrich Berlin lograron descifrar la escritura maya, compuesta por símbolos y glifos.

Gracias a ellos, se comprobó que algunos de aquellos personajes que se mostraban en las estelas y en otras muestras artísticas no eran dioses que luchaban entre ellos sino gobernantes que llegaban al poder mediante el uso de la fuerza.

Además, se descubrió que hubo varios conflictos bélicos que se hacían más frecuentes e intensos conforme avanzaba el tiempo especialmente en las poblaciones de Bonampak, Yaxchilán y Piedras Negras.

Estos registros eran muy completos: incluían la fecha, el nombre del vencedor y del vencido y en ocasiones hasta el número de prisioneros hecho.

Gonzalo Guerrero, el español que se convirtió en un jefe maya

Gonzalo Guerrero fue un marino español originario de Huelva que viajó a América, donde se vio inmerso en las luchas que había entonces entre los conquistadores por el control de los diferentes territorios descubiertos.

Sufrió un naufragio y fue a parar junto con el resto de supervivientes a las costas de Yucatán.

Allí fueron capturados y esclavizados, quedando vivos en todo el proceso Gonzalo y su compañero Jerónimo.

Gonzalo comenzó a aculturizarse cuando el jefe Taxmar los tomó tanto a él como a Jerónimo como consejeros de guerra ya que sabía que tenían grandes habilidades militares.

Gonzalo destacó enseñando nuevas tácticas y estrategias a los guerreros del jefe Taxmar, quienes gracias a él lograron grandes victorias contra sus enemigos.

Taxmar regaló a Gonzalo a otro jefe quien, a su vez, se lo regaló a su jefe de guerreros, Balam. En una ocasión en que éste fue atacado por un cocodrilo, Gonzalo logró salvarle la vida consiguiendo a cambio su libertad.

Decidió permanecer junto a los mayas como guerrero, tatuándose y mutilándose conforme al rango que había alcanzado. Se casó con una princesa y tuvo hijos con ella.

Hernán Cortes acudió a rescatar a Gonzalo pero éste se negó y prefirió quedarse con los mayas

Gonzalo no solamente se quedó junto a los mayas sino que además, los entrenó para enfrentarse a los españoles, haciendo que éstos tuvieran serias dificultades a la hora de enfrentarse a los indígenas.

Murió en 1536 atravesado por una flecha. Sus hombres rescataron su cuerpo del campo de batalla y lo lanzaron al río Ulúa para que fuera arrastrado hasta el océano como último homenaje.