Guerreros egipcios

Nombre: Guerreros Egipcios
Lugar: Egipto
Época: Antiguo Egipto
Arma favorita: Lanza y Escudo
Características: Lealtad a muerte

Cuando hablamos de los guerreros egipcios se nos vienen muchas imágenes a la cabeza que nos ha proporcionado especialmente el cine y la televisión. El exotismo del Antiguo Egipto atrae prácticamente a todo el que se acerca a él y el mundo de la guerra y el ejército tampoco ha sido una excepción.

En este artículo vas a descubrir entre otras cosas cómo fueron evolucionando los guerreros egipcios conforme tuvieron que adaptarse a los tiempos cambiantes, en qué momento aparecieron los famosos carros de guerra y cómo se enfrentaban a sus enemigos.

Además, conocerás también a algunos de los faraones que se distinguieron por el valor en la batalla y también por sus aportaciones a la táctica y a la estrategia. De esta forma, verás que no se limitaban a estar sentados en su trono creyéndose unos dioses: si había que ir a la guerra, se colocaban en la cabeza de sus ejércitos.

Por último, te enseñamos cómo eran las armas que usaban los guerreros egipcios y también cómo se componía su ejército y por qué comenzaron a contratar mercenarios. Los misterios de Egipto también alcanzan a sus guerreros.

El ejército del Antiguo Egipto

En los albores de la historia del Antiguo Egipto no existían un ejército profesional como tal sino que, en momentos de conflicto, los funcionarios del rey reclutaban a hombres que hacían el papel de guerreros mientras se los necesitara. Por supuesto, estos soldados no contaban con ningún tipo de entrenamiento ni formación militar.

Sin embargo, conforme pasaba el tiempo y se hacía necesario defender los cultivos de los invasores procedentes de Asia Menor y de Libia, se hizo necesaria la creación de un ejército permanente. Los oficiales pertenecían a la clase media mientras que los soldados de rango más bajo pertenecían a las clases bajas.

Solamente los miembros de las familias de las clases altas podían acceder a la escuela de altos oficiales. También eran los únicos que podían conseguir prestigio en la batalla para conseguir un ascenso y así prosperar dentro del ejército.

¿Sabías que...
Al retirarse, los oficiales se convertían en asistentes personales de la nobleza, administradores del estado o maestros de los hijos del faraón

El ejército del Antiguo Egipto llegó a su máxima organización durante el Imperio Nuevo. El principal grueso de las tropas estaba formado por las divisiones de infantería que a su vez contenían a los cuerpos de élite formados por los carros de combate.

Las divisiones de infantería recibían el nombre de un dios y a su vez se dividían en batallones formados por compañías de 200 soldados cada una que se repartían en secciones de cincuenta hombres.

A la cabeza del ejército estaría el visir a quien apoyaría un director de arsenales que se encargaría de la parte logística, es decir, proveer a los guerreros egipcios de armas y suministros. Del entrenamiento y organización de las tropas se encargaría el director de infantería.

El entrenamiento de los guerreros egipcios se basaba sobretodo en hacer largas marchas por el desierto y en practicar la lucha cuerpo a cuerpo, actividad ésta última que al parecer servía al mismo tiempo como entretenimiento para el faraón.

Tipos de guerreros egipcios

El guerrero egipcio tenía la obligación de luchar por su buen nombre y por supuesto, de defender al faraón. Existía una condecoración que se entregaba a aquellos que mostraban más valor durante la batalla: el Oro del Coraje. En caso de que el soldado huyera o mostraba cobardía, podía ser degradado, denigrado, y en determinadas circunstancias, incluso ejecutado.

El empleo de soldado no era demasiado popular en el Antiguo Egipcio hasta la creación del ejército permanente, en el que se obtenían ventajas

Todos ellos solían vestir el shenti o faldellín, una pieza de tela de forma rectangular hecha de lino blanco o color crudo que envolvía la cintura y se ajustaba con un ceñidor. Sobre este faldellín se colocaban una pieza triangular de lino endurecido que servía para proteger los genitales.

¿Sabías que...
Los hijos de los faraones eran enviados a la escuela militar cuando cumplían los 7 años

Cuando un soldado se retiraba, el estado le concedía aproximadamente tres hectáreas de tierra para cultivar además de rebaños y personal de servicio. Estas tierras podían ser heredadas por sus descendientes siempre que entre ellos hubiera un hombre apto para enrolarse en el ejército.

Infantería

Los soldados de infantería fueron los primeros en formar parte del ejército egipcio, como no podía ser de otra manera. Iban equipados con una lanza, un escudo, una espada y quizá una daga, aunque ésta última es considerada por algunos expertos como un arma más ritual que efectiva.

Los cascos que llevaban no eran de metal o cuanto menos no han aparecido. Por representaciones que se conservan, se cree que se cubrían la cabeza con una especie de gorros de paño acolchado.

Carros

El uso de caballos y de los carros de guerra se introdujo en Egipto durante el Segundo Periodo Intermedio y estaba reservado tan solo a los miembros de las familias de la nobleza. Ya bajo el reinado de Ramsés II, en el Imperio Nuevo, este puesto se pasaba de padres a hijos.

Llegaron a existir tres tipos de carro: el de combate, el de comunicaciones y el de exploración. Estos dos últimos eran más ligeros y veloces. Estos carros tenían el eje en el extremo posterior siendo más ancho que el vehículo en sí; esto hacía que fuera prácticamente imposible que volcaran durante la batalla.

Los carros de guerra giraban con facilidad, lo que permitía cambiar de dirección rápidamente

En los carros viajaban dos hombres: un seneny o arquero y un kedjen o conductor. Éste último tenía además otra función que era la de proteger al arquero mediante un escudo. Detrás del carro, un infante armado corría para rematar a los enemigos y que no quedara ninguno tras el carro.

Mercenarios

Comenzaron a utilizarse durante el Primer Periodo Intermedio debido a la inestabilidad existente. Ya entrado el Imperio Nuevo, se intensificó el reclutamiento de guerreros extranjeros ya que los egipcios parecían rechazar el uso de las armas. Solían ser nubios, asiáticos y libios.

Entre los mercenarios también había prisioneros de guerra a los que se prometía la libertad si luchaban por Egipto

Respecto a la formación en el ejército, solían servir como tropas auxiliares o de apoyo adscritas a otras unidades. Se los agrupaba según su nacionalidad de forma que seguían manteniendo su identidad.

En época de Ramsés II, los mercenarios podían ascender y subir de rango si se mantenían leales al Faraón. De esta forma, se creó un cuerpo de altos oficiales cuyo origen era extranjero.

Con la llegada de la dinastía ptolemaica se comenzó a conceder tierras a los mercenarios para tratar de vincularlos a Egipto y evitar así el riesgo de traiciones o deserciones.

Las armas egipcias

Las armas que usaba el guerrero egipcio eran muy parecidas a las que utilizaban otros guerreros de su época aunque algunas de ellas presentaban algunas peculiaridades:

  • Lanzas: se usaban desde tiempos prehistóricos a modo de arma arrojadiza y no varió demasiado con el tiempo excepto en lo relativo a los materiales con que se fabricaban.
  • Jabalinas: se utilizaban para atacar a distancia y aunque su alcance dependía en buena parte de la pericia del guerrero que la lanzaba, no llegaba a superar los 90 metros.
  • Maza: era un garrote en el que se engastaba una piedra para golpear a los enemigos.
  • Hacha: en principio se fabricaron de piedra para pasar después al bronce. Al principio era una lámina curvada con dos orificios para atar el mango y después surgió la forma de pico de pato. En ocasiones, se grababa en su superficie el nombre de rey o su imagen.
  • Espada: tenían una longitud de aproximadamente 40 centímetros. Solían ser de cobre o bronce.
  • Sable curvo (khopesh): este arma estaba importada de Mesopotamia y consistía en una especie de espada curva con forma de hoz sin punta, de unos 40 a 60 centímetros. Tenía la hoja acanalada y filo en la parte interior ya que su función era cortar al enemigo con ella y no atravesarlo.
  • Arco sencillo y doble: solían estar fabricados con dos cuernos de antílope o de cualquier otro animal que se unían mediante una pieza de madera aunque también los había hechos de madera por completo. Las flechas tenían la punta de madera endurecida, piedra, hueso o bronce.
  • Arco triangular: se trata de un arco que en lugar de presentar una forma totalmente curva tiene una especie de hendidura en el centro que facilita el agarre a la hora de apuntar a un objetivo.

También portaban elementos defensivos como el escudo, que solía estar fabricado en madera, cuero curtido o cañas trenzadas. Durante el Imperio Nuevo adoptaron elementos de los sirios y de los hititas como los cascos, el arco triangular o la cota de malla. Ésta última era más bien una especie de chaqueta de cuero protegida con placas de metal.

Los faraones-guerreros

A lo largo de la historia del Antiguo Egipto ha habido varios ejemplos de faraones entregados al ejercicio de la guerra, especialmente durante el Imperio Nuevo, momento de novedades y cambios en el ejército egipcio. Estos reyes acudían a la batalla en primera línea junto a sus soldados y lograron grandes hitos para el imperio egipcio.

Tutmosis III

Este faraón es conocido por ser el artífice del gran imperio en que se convirtió Egipto durante la dinastía XVIII. Nada más llegar al trono se enfrentó contra los sirios y los cananeos aprovechando así para ampliar las rutas comerciales por territorios a los que no se había llegado antes. Por eso se le ha llamado en alguna ocasión el “Napoleón egipcio”.

¿Sabías que...
Tutmosis III era conocido como el guerrero que jamás perdió una batalla

Está considerado como uno de los líderes militares más brillantes de la historia ya que sus estrategias incluían el uso de nuevas tecnologías para que la victoria quedara asegurada. Bajo su mandato se vivieron más de 50 años sin ningún conflicto interno y una enorme expansión de Egipto como ningún otro monarca había conseguido.

Ramsés II

Ramsés II gobernó durante en la Dinastía XIX y bajo su reinado se vivió uno de los momentos más florecientes del Antiguo Egipto en ámbitos como la economía, la cultura, la administración o el ejército.

Se cree que Ramsés II es el faraón de Egipto que se enfrenta a Moisés en el Antiguo Testamento

Al cumplir 10 años se le nombró comandante en jefe del ejército y con 16 años comenzó a formar parte de varias campañas bélicas emprendidas por su padre, Seti I. Cuando tenía 25 años su padre falleció y entonces se convirtió en el rey de Alto y del Bajo Egipto.

Ramsés II tuvo un gran afán expansionista que le llevó a enfrentarse con los hititas durante al menos dos décadas. Reforzó su poder en Libia y en Nubia al mismo tiempo que su enemigo, el rey de los hititas, firmaba pactos con Siria y con otros gobernantes de Asia Menor.

¿Sabías que...
En teoría, la Batalla de Kadesh finalizó con un empate técnico aunque Ramsés II siempre la vendió como una victoria

Finalmente, Ramsés II se enfrentó a los hititas en la Batalla de Kadesh y después, se dedicó a la reconquista de fronteras en África y en Asia Menor, sofocando también algunas revueltas en el camino. Más adelante volvió a surgir el conflicto con los hititas que se saldó con un tratado entre Egipto y Hatti.

Narmer

Su fama se debe a ser el faraón que logró unificar Egipto. En la famosa paleta que lleva su nombre se lo puede ver pasando revista por un campo de batalla que aparece sembrado de cadáveres decapitados.

Debajo de este relieve, el faraón aparece transformado en un toro y embistiendo poderosamente a los enemigos con sus cuernos, lo que se interpreta como un símbolo de su fuerza y potencia como guerrero.

Su nombre se ha hallado en algunas cerámicas encontradas en Israel y Palestina, lo que nos indica que el faraón logró hacer llegar su influencia hasta tierras tan alejadas de Egipto.

Para finalizar el post, os dejamos con este documental de la historia de egipto vista desde el guerrero Tutmosis III y su aportación al reino egipcio.