La Batalla del Somme

La batalla del Somme tuvo lugar desde el 1 de julio del año 1916 hasta el 8 de noviembre de ese mismo año. Se libró entre el ejército alemán y los ejércitos inglés y francés cerca del río Somme, en Francia, de donde toma su nombre, en el contexto de la Primera Guerra Mundial.

Es una de las batallas más largas, crueles y sangrientas de la Primera Guerra Mundial alcanzando el millón de bajas entre ambos bandos.

Antecedentes de la batalla del Somme

Los aliados confeccionaron su estrategia durante la Conferencia de Chantilly celebrada en Francia entre los días 6 y 8 de diciembre del año 1915.

Para desestabilizar a los llamados Imperios Centrales (el alemán y el austrohúngaro) se decidió atacar en varios frentes a la vez evitando así que pudieran defenderse.

Los italianos atacarían a los austrohúngaros en los Alpes, los rusos en el este y los franceses y británicos en el oeste.

A finales del mismo mes, el general Dougal Heig, nuevo comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria Británica, planeó una ofensiva dirigida a expulsar a los alemanes de las costas de Bélgica protegiendo así las rutas de suministros entre Normandía e Inglaterra dificultando las acciones de los submarinos alemanes.

Para esto, se obtuvo el permiso del gobierno de Francia, ya que parte de la ofensiva tendría lugar en su territorio, pero finalmente en febrero de 1916 se cambiaron los planes.

La operación inicial por parte de los británicos sobre la costa belga se convertiría en una operación llevada en conjunto por las fuerzas británicas y francesas sobre el valle del río Somme, situado en la zona francesa de Picardía.

Se escogió esta zona porque era donde se aunaban ambos ejércitos, algo necesario para empujar definitivamente al ejército alemán y acabar con él.

Sin embargo, la operación no iba a resultar tan sencilla ya que los alemanes habían plagado la zona de fortificaciones que dificultarían bastante el trabajo de las fuerzas aliadas.

Mientras todo estaba aún preparándose, los alemanes atacaron por sorpresa Verdún el 21 de febrero por lo que los franceses tuvieron que aportar una parte de sus fuerzas para la defensa de la ciudad reduciendo así el número de efectivos planeados inicialmente para la operación en el Somme.

De este modo, los británicos se convertían en los protagonistas de la operación al aportar a la mayor parte de fuerzas para la misma.

El frente de Verdún fue tan duro y se alargó tanto que finalmente la operación en el Somme se reconfiguró para que sirviera como distracción a los alemanes de modo que éstos aliviaran la presión en Verdún.

A mediados del año 1916, las fuerzas aéreas británicas ya habían tomado el control de los cielos sobre el Somme, neutralizando también a los aviones alemanes.

Además, la artillería alemana había sido localizada desde el aire mientras que, por el momento, la británica continuaba oculta a ojos del enemigo.

El desarrollo de la batalla del Somme

La batalla fue precedida de una semana de intensos bombardeos por parte de la artillería. El ataque comenzó con trece divisiones británicas al norte del Somme y seis divisiones del ejército francés al sur del río.

Esta primera acción se concentró en una antigua calzada romana de la zona y se inició el 1 de julio de 1916 a las 7.30 de la mañana.

Exactamente dos minutos antes habían explotado las bombas situadas en galerías subterráneas excavadas bajo las trincheras alemanas.

A pesar de los bombardeos masivos, muchos defensores de las líneas alemanas habían logrado protegerse y se encontraban en perfectas condiciones para ofrecer una resistencia hacia los británicos y los franceses.

Fracaso en la zona del norte
En la zona norte, la situación fue un completo desastre ya que aunque las fuerzas británicas lograron penetrar incluso hasta la segunda linea de trincheras, no eran lo suficientemente numerosos y acabaron siendo abatidos por los soldados alemanes.

Éstos abrieron fuego y por lo tanto, se hizo prácticamente imposible la transmisión de información y la llegada de refuerzos.

Los informes erróneos y el desconocimiento del progreso de la batalla hizo que se tomaran decisiones equivocadas por parte de los británicos.

En la zona sur, en cambio, franceses y británicos habían logrado cierto éxito ya que las defensas alemanas en esta parte del río eran significativamente más débiles y además, la artillería francesa era mucho más efectiva y experimentada que la británica.

A pesar de todo, el primer día en el Somme se consideró un fracaso para los atacantes: se habían perdido casi 60.000 hombres entre muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros.

Los ataques se detuvieron durante casi dos días ya que la falta de información verídica hizo que los mandos británicos y franceses no quisieran correr riesgos.

De la misma forma, perdieron la oportunidad de conseguir avances ya que desconocían cuáles eran los puntos débiles en las líneas alemanas.

Si las comunicaciones hubieran funcionado bien, en pocos días la batalla podría haber quedado resuelta a favor de británicos y franceses.

En las siguientes dos semanas se llevaron a cabo acciones aisladas sin valor estratégico conjunto. En este tiempo se pusieron sobre la mesa las diferencias entre los mandos británicos y franceses; mientras los primeros pretendían moverse con rapidez y asestar golpes de efecto, los franceses preferían esperar para realizar un gran ataque conjunto.

En este tiempo, las fuerzas alemanas se reorganizaron gracias a los refuerzos que necesitaban para superar el 3 a 1 de desventaja que tenían en cuanto a británicos y franceses.

Los británicos decidieron entonces realizar varios ataques en toda la línea de defensa alemana para obligarles a repartir sus fuerzas pero no tuvieron éxito.

Zona sur: batalla de Bazentin

Por fin, el 14 de julio los franceses decidieron reanudar los ataques en la zona sur para capturar la segunda línea de defensa de los alemanes.

Se inició a las 3.25 de la madrugada después de un bombardeo aéreo de cinco minutos sobre las líneas alemanas.

El humo y el barro causados por la artillería aliada impidió que los alemanes pudieran localizar el avance de los franceses y británicos por lo que tres complejos de trincheras alemanas pudieron ser tomados por la 7ª División junto con el pueblo de Bazentin le Petit, que fue capturado a las 9 de la mañana.

Otras divisiones no tuvieron tanto éxito: la 9ª División frenó su avance en la granja Waterlot y la 3ª División sufrió numerosas bajas al enfrentarse cuerpo a cuerpo contra los alemanes en su camino hacia Bazentin le Grand.

Todo parecía una gran victoria hasta que los británicos desaprovecharon nuevamente una oportunidad: lanzaron la caballería a mediodía para tomar el bosque alto pero fueron frenados por los alemanes que a esas horas del día ya se habían reorganizado.

Si hubieran enviado a la caballería por la mañana, habrían podido capturar el bosque con mayor facilidad y menos bajas. Aunque llegaron a él el día 14 de julio por la noche, tuvieron que evacuarlo al día siguiente porque no pudieron obtener el control total del mismo.

Los combates en la zona se alargaron durante varios días hasta que el 23 de julio los aliados lanzaron un nuevo ataque a gran escala que, una vez más, fue rechazado por las defensas de los alemanes.

Zona norte: Pozières

En el norte, se hacía imprescindible la toma de la localidad de Pozières para poder romper las líneas alemanas.

Desde el 14 al 17 de julio se intentó tomar esa plaza durante al menos cuatro ocasiones pero los aliados siempre fueron rechazados.

Finalmente, se envió a tres divisiones australianas durante la noche del 23 de julio. Esta acción, unida a un bombardeo aéreo, tuvo un gran éxito ya que a medianoche, Pozières había caído en manos aliadas.

Una vez allí, se emprendió la toma de la segunda línea de las fuerzas alemanas pero esta vez no hubo éxito.

Los alemanes trataron de recuperar Pozières hasta en tres ocasiones pero fueron rechazados por los aliados.

La última ocasión fue el 7 de agosto cuando se produjeron combates cara a cara entre los soldados alemanes y los australianos, saliendo vencedores éstos últimos.

Los australianos y británicos se dirigieron hacia la granja Mouquet, convertida en fortaleza. Conforme penetraban en las líneas alemanas en forma de cuña, quedaron tan expuestos ante el fuego alemán que fueron muchos los australianos caídos hasta que finalmente se pudo construir un pequeño bastión al sur de la granja.

Entre el 12 de agosto y el 3 de septiembre se intentó tomar Mouquet sin ningún éxito por lo que se decidió sustituir a los soldados australianos y darles un descanso.

Los alemanes se rinden a los canadienses
Los canadienses tomaron el relevo y lograron entrar en la granja el 16 de septiembre aunque tuvieron que retirarse poco después.

Diez días después, repitieron la ofensiva y la guarnición alemana establecida en la granja de Mouquet se rindió ante las fuerzas aliadas.

La guerra de desgaste

Los alemanes se habían reorganizado por lo que los aliados se percataron de que no sería posible derribar sus defensas a corto plazo.

Los británicos, aún así, mantuvieron su estrategia de realizar pequeños y rápidos ataques deslocalizados. El 23 de septiembre se comenzó a construir un enorme complejo defensivo alemán llamado «Posición de Sigfrido» o Línea Hindenburg.

En el área de Bazentin la situación no había cambiado nada ya que para que los aliados pudieran avanzar, se requería la toma de otros dos pueblos tomados por los alemanes: Guillemont y Ginchy. Los británicos trataron de ocupar Guillemont el 8 de agosto sin ningún éxito.

Finalmente la plaza cayó el 3 de septiembre tras una operación de mayor envergadura llevada a cabo de forma conjunta por los británicos y los franceses.

Seis días más tarde, el 9 de septiembre, caía Ginchy en manos de soldados irlandeses.

Los franceses también fueron avanzando hasta reunirse con los británicos en Combles, creando así una línea recta desde la recién tomada granja de Mouquet hasta Combles.

Los tanques

El 15 de septiembre tuvo lugar la batalla de Flers-Courcelette y con ella, la primera vez que aparece en acción la nueva arma secreta de los británicos: los carros de combate o tanques.

¿Sabías que...
Estos primeros tanques eran muy lentos y tenían cañones bastante más pequeños que los actuales por lo que más que un arma ofensiva, servían para ofrecer protección ante los ataques de la artillería.

Además, tenían gran movilidad para desplazarse por un terreno irregular plagado de trincheras por lo que eran perfectos para abrir el camino a las tropas.

Pero los tanques también dieron algunos problemas: seguían siendo vulnerables a los ataques de artillería pesada, sufrían demasiadas averías y si había obstáculos demasiado grandes, quedaban inmovilizados.

A pesar de todo, el efecto fue bastante notorio tanto a efectos reales militares como psicológicos, ya que causaron gran impresión a los alemanes.

Se lograron capturar varios puntos importantes, entre ellos el bosque de Bazentin. Los carros de combate no lograron cruzar la espesura de árboles pero sí sirvieron para despejar los laterales y obligar a los alemanes a huir al temer que podían quedar acorralados por las fuerzas aliadas.

Desde el 18 hasta el 25 de septiembre se consiguieron la mayor parte de los objetivos planteados.

El final de la batalla del Somme

Desde el 1 de octubre hasta el 11 de noviembre se entró de nuevo en una guerra de desgaste entre ambos bandos especialmente debido a la llegada del mal tiempo que trajo consigo abundantes precipitaciones convirtiendo el terreno en un enorme barrizal.

Entre el 13 y el 18 de noviembre se llevó a cabo la última gran acción de la batalla del Somme.

El general británico Haig pretendía conseguir una victoria -romper las líneas alemanas ya era imposible- con la que presentarse ante los franceses en la próxima reunión en Chantilly.

Tras la detonación de bombas situadas en galerías subterráneas al igual que en la primera ofensiva del Somme, se realizaron varios avances y tomas de puntos estratégicos que parecieron contentar a Haig.

Sin embargo, hubo presiones para lanzar un último ataque sobre las trincheras Frankurt y Múnich así como sobre la población de Grandcourt. Con la rendición el 21 de noviembre de la trinchera Frankurt se dio fin a la batalla del Somme.

Las consecuencias de la batalla del Somme

La batalla del Somme sirvió para que los alemanes dejaran de considerar a Reino Unido como una potencia naval sin muchas posibilidades en el combate terrestre.

Al reconocerlos como un peligro potencial, los alemanes iniciaron ataques submarinos para bloquear a las islas británicas del resto del Europa.

Cuando se hundieron barcos estadounidenses que llevaban suministros a Reino Unido, Estados Unidos se unió a la guerra en el bando de los aliados.

En cuanto a las pérdidas humanas, las tropas británicas se nutrían de voluntarios sin experiencia por lo que no supuso un gran descalabro cualitativamente hablando. Sin embargo, ocurría lo contrario en el ejército alemán donde se perdió a decenas de miles de reservistas experimentados y bien entrenados.

Por ello, los alemanes jamás pudieron reponer sus fuerzas con la misma calidad que las que habían perdido. Tanto el ejército británico como el alemán vieron sus tropas reducidas a simples milicias después de la carnicería que había supuesto la batalla del Somme.

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